Anoche, en la playa, colándome por tus grietas, tropezaba con tus aristas interiores, esas que delatan la falta de roce, la falta de paso humano.
Y me preguntaba... qué ves cuando me miras.
Qué veo cuando te miro.
aenlibertad@gmail.com
Nuevo blog:
POEMAS Y TEXTOS (nombrando paisajes, misterios y silencios) ameliadesola.blogspot.com.es
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domingo, 9 de septiembre de 2012
Partidas
T, por teléfono: "M ha partido."
Que, en el lenguaje de los siloístas de hoy, significa que la guapa, la brillante, la pelirroja M ha muerto.
Que, en el lenguaje de los siloístas de hoy, significa que la guapa, la brillante, la pelirroja M ha muerto.
Cáncer de pulmón. Como A, también "partida" hace poos años.
Fumábamos como posesos, en aquel círculo de locos, en aquel ámbito de buscadores capaces de cualquier cosa, de traspasar cualquier límite para aprender, para conocer, para probar(se), para integrar (o desintegrar), para cambiar, para...
Unos lo dejamos, o más o menos. Otros no pudieron, o no quisieron. Y algunos (algunas) han muerto.
Demasiadas muertes, en aquel grupo y en todos mis grupos.
Demasiada gente partida no sé hacia dónde.
M tenía una hija, que debe ser, más o menos, de la edad de X.
M tal vez tenga, aún, padre o madre.
¿Quizás, también, una pareja?
¿Quizás, también, una pareja?
Lo siento, querida. Siento tu muerte, sin eufemismos. Y siento el dolor de los tuyos.
Ahora también rezo por ti, cuando rezo por los míos.
Cuando rezo por todos, los vivos y los muertos.
La razón que me falta
Tienes razón y, a la vez, no la tienes.
Como -sospecho- pasa siempre.
Como siempre hay razón en algo y su contrario.
Pero tú eres, en muchos aspectos, mi contrario, y tienes, por ello, la razón que me falta.
Así que te escucho.
Otro tema es que tú sepas escucharme a mí.
Como -sospecho- pasa siempre.
Como siempre hay razón en algo y su contrario.
Pero tú eres, en muchos aspectos, mi contrario, y tienes, por ello, la razón que me falta.
Así que te escucho.
Otro tema es que tú sepas escucharme a mí.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Un desprecio criminal de la realidad
"El cambio climático ya es inevitable. Con el hielo ártico en un tercio de su valor medio, las corrientes de aire se desplazan con grandes meandros al norte de la península ibérica, en la cual la sequía se irá incrementando de año en año sin parar, con episodios de lluvias torrenciales y grandes inundaciones. Eso ya está hecho, y se ha hecho como he comentado aquí muchas veces, por un desprecio criminal de la realidad de que las cosas pueden ir mal."
(Antonio Ruiz de Elvira, físico)
(Fuente: El Mundo)
(Antonio Ruiz de Elvira, físico)
(Fuente: El Mundo)
La sanidad en EEUU
JUN 2012 19:58 h
"Por la presente, le informamos de que no tiene derecho a quimioterapia"
No es una exageración. Es la carta que el autor de estas líneas recibió hace 14 meses de su aseguradora, que se llama BlueCrossBlueShield y es una de las mayores de Estados Unidos. Justo después de subirme la cuota mensual un 20% (en 2012 ha vuelto a aumentar otro 20%), 'BlueCross', como se la conoce familiarmente, me informaba de que no tengo derecho a recibir quimioterapia. No es algo -toco madera- que me haga falta. Pero, si algún día la necesito, ya sé dónde está el aeropuerto.
Porque ¿cuánto puede costar un tratamiento de 'quimio' en EEUU? Ni idea. Pero aquí van un par de ejemplos. En 2003, cuando no tenía seguro médico, me cociné la mano derecha con una sartén. Consecuencia: visita a Urgencias del Hostpital de la Universidad de Georgetown. Venda en la mano durante un mes. Y una factura de 1.100 dólares. Otra: en 2011 fui a Urgencias con un dolor en el vientre. ¿Sería una apendicitis? En Urgencias del Hospital de la Universidad George Washington decidieron hacerme un TAC. La clave no es que hiciera falta: es que era lo más caro. Es la forma de funcionar de la Sanidad en EEUU.
Consecuencia: 7.000 dólares de factura. BlueCrossBlueShield pagó 6.500. El resto, corrió de mi cuenta. En España, 500 dólares (400 euros) por un TAC provocarían una lipotimia, pero en EEUU es casi un golpe de suerte. Y no era apendicitis. No era nada.
El hecho de que BlueCross pagara más de 5.000 euros por un TAC indica el sistema, basado en el latrocinio disfrazado de libre mercado, con el que funciona la sanidad estadounidense. Los hospitales cobran de más a las aseguradoras, y las aseguradoras cobran de más a los asegurados. Los hospitales mandan varias veces la misma factura, a ver si 'cuela' (el de la Universidad de Georgetown es famoso por ello).
Las listas de espera con los médicos duran meses. La sanidad preventiva no se conoce porque el negocio está en que la gente esté enferma, no sana. Los sistemas informáticos de los diferentes hospitales y consultas médicos no son compatibles entre sí. Resultado: todo se hace con papeles. Añádase a ello un sistema legal que da primacía al individuo, con lo que el paciente siempre puede denunciar al médico y pedirle una indemnización cósmica, con lo que a su vez los profesionales de la medicina tienen que tener seguros especiales que les cuestan más de 100.000 dólares al año.
La consecuencia es un monstruo burocrático en el que al final el contribuyente paga de dos formas: a la aseguradora y al Estado. Porque el Estado es quien se hace cargo en último término de los 30 millones de estadounidenses que no tienen seguro. Y él paga a los hospitales y a los médicos. Es la magia del libre mercado del siglo XXI: socializar las pérdidas; privatizar los beneficios.
Sin embargo, los estadounidenses han sido educados en dos falacias. Y ninguna de ellas tiene que ver con la economía o la salud.
La primera falacia es que el sistema sanitario de EEUU es el mejor del mundo, cuando está por debajo de, por ejemplo (perdón por la comparación) el de Cuba, según la Organización Mundial de la Salud.
La otra, es que cualquier cambio es parte del "camino hacia la servidumbre" del que hablaba el economista austriaco Fiedrich Hayek. Por si usted no lo sabe,lector, los países que, como España, tienen un sistema de salud público, son dictaduras marxistas en las que el Gobierno nos ordena dónde y cómo vivir, qué trabajos podemos hacer, y qué carreras podemos estudiar. Tal vez usted no se haya dado cuenta, pero así lo vio el entonces actor Ronald Reagan en 1961, en un anuncio pagado por la Asociación Médica de Estados Unidos, que se oponía a la creación del Medicare, el sistema público-privado de asistencia sanitaria a la tercera edad.
"(...) Uno de los métodos tradicionales en la imposición del estatismo es por medio de la medicina. El doctor empieza a perder libertad. El médico decide que quiere trabajar en una ciudad, y el Gobierno le dice: "No puedes estar en esa ciudad. Allí ya tienen suficientes médicos. Debes trabajar en otra ciudad". Y eso es lo que pasa. Una vez que el Gobierno puede determinar el lugar y los métodos de trabajo de un hombre, vendrá un programa federal tras otro que pondrá en peligro todas las libertades que tenemos en este país. Hasta que un día nos despertemos al hecho de que tenemos socialismo en este país".
Lo más divertido es que, una vez que cumplió 65 años, Reagan se acogió al Medicare. Y que en 2003, George W. Bush expandió de forma drástica ese sistema para que incluyera numerosos medicamentos con receta, en lo que constituyó una bendición del cielo para las farmacéuticas y para la tercera edad. Parece que para los republicanos, el socialismo sólo es tal cuando lo practican otros. Igual que para las aseguradoras de salud. Desde los años cuarenta, están exentas de la regulación de defensa de la competencia. Eso hace que, literalmente, se repartan el mercado, especialmente en zonas rurales.
Ahora, la reforma de Obama cambia poco. En la práctica, sólo instituye el actual sistema. No permite a las aseguradoras llevar a cabo atracos egregios, pero no altera el sistema. Y establece una tasa para quien no esté asegurado, aunque no explica cómo va a obligar a pagarla, por lo que no suena muy marxista. Su modelo en la práctica no es la Unión Soviética, sino ese parangón estalinista llamado... Suiza.
(Fuente: El Mundo)
"Por la presente, le informamos de que no tiene derecho a quimioterapia"
Ronald Reagan, destacado opositor de la sanidad público-privada a los ancianos hasta que él mismo cumplió 65 años.
"Por la presente, le informamos de que no tiene derecho a quimioterapia"
No es una exageración. Es la carta que el autor de estas líneas recibió hace 14 meses de su aseguradora, que se llama BlueCrossBlueShield y es una de las mayores de Estados Unidos. Justo después de subirme la cuota mensual un 20% (en 2012 ha vuelto a aumentar otro 20%), 'BlueCross', como se la conoce familiarmente, me informaba de que no tengo derecho a recibir quimioterapia. No es algo -toco madera- que me haga falta. Pero, si algún día la necesito, ya sé dónde está el aeropuerto.
Porque ¿cuánto puede costar un tratamiento de 'quimio' en EEUU? Ni idea. Pero aquí van un par de ejemplos. En 2003, cuando no tenía seguro médico, me cociné la mano derecha con una sartén. Consecuencia: visita a Urgencias del Hostpital de la Universidad de Georgetown. Venda en la mano durante un mes. Y una factura de 1.100 dólares. Otra: en 2011 fui a Urgencias con un dolor en el vientre. ¿Sería una apendicitis? En Urgencias del Hospital de la Universidad George Washington decidieron hacerme un TAC. La clave no es que hiciera falta: es que era lo más caro. Es la forma de funcionar de la Sanidad en EEUU.
Consecuencia: 7.000 dólares de factura. BlueCrossBlueShield pagó 6.500. El resto, corrió de mi cuenta. En España, 500 dólares (400 euros) por un TAC provocarían una lipotimia, pero en EEUU es casi un golpe de suerte. Y no era apendicitis. No era nada.
El hecho de que BlueCross pagara más de 5.000 euros por un TAC indica el sistema, basado en el latrocinio disfrazado de libre mercado, con el que funciona la sanidad estadounidense. Los hospitales cobran de más a las aseguradoras, y las aseguradoras cobran de más a los asegurados. Los hospitales mandan varias veces la misma factura, a ver si 'cuela' (el de la Universidad de Georgetown es famoso por ello).
Las listas de espera con los médicos duran meses. La sanidad preventiva no se conoce porque el negocio está en que la gente esté enferma, no sana. Los sistemas informáticos de los diferentes hospitales y consultas médicos no son compatibles entre sí. Resultado: todo se hace con papeles. Añádase a ello un sistema legal que da primacía al individuo, con lo que el paciente siempre puede denunciar al médico y pedirle una indemnización cósmica, con lo que a su vez los profesionales de la medicina tienen que tener seguros especiales que les cuestan más de 100.000 dólares al año.
La consecuencia es un monstruo burocrático en el que al final el contribuyente paga de dos formas: a la aseguradora y al Estado. Porque el Estado es quien se hace cargo en último término de los 30 millones de estadounidenses que no tienen seguro. Y él paga a los hospitales y a los médicos. Es la magia del libre mercado del siglo XXI: socializar las pérdidas; privatizar los beneficios.
Sin embargo, los estadounidenses han sido educados en dos falacias. Y ninguna de ellas tiene que ver con la economía o la salud.
La primera falacia es que el sistema sanitario de EEUU es el mejor del mundo, cuando está por debajo de, por ejemplo (perdón por la comparación) el de Cuba, según la Organización Mundial de la Salud.
La otra, es que cualquier cambio es parte del "camino hacia la servidumbre" del que hablaba el economista austriaco Fiedrich Hayek. Por si usted no lo sabe,lector, los países que, como España, tienen un sistema de salud público, son dictaduras marxistas en las que el Gobierno nos ordena dónde y cómo vivir, qué trabajos podemos hacer, y qué carreras podemos estudiar. Tal vez usted no se haya dado cuenta, pero así lo vio el entonces actor Ronald Reagan en 1961, en un anuncio pagado por la Asociación Médica de Estados Unidos, que se oponía a la creación del Medicare, el sistema público-privado de asistencia sanitaria a la tercera edad.
"(...) Uno de los métodos tradicionales en la imposición del estatismo es por medio de la medicina. El doctor empieza a perder libertad. El médico decide que quiere trabajar en una ciudad, y el Gobierno le dice: "No puedes estar en esa ciudad. Allí ya tienen suficientes médicos. Debes trabajar en otra ciudad". Y eso es lo que pasa. Una vez que el Gobierno puede determinar el lugar y los métodos de trabajo de un hombre, vendrá un programa federal tras otro que pondrá en peligro todas las libertades que tenemos en este país. Hasta que un día nos despertemos al hecho de que tenemos socialismo en este país".
Lo más divertido es que, una vez que cumplió 65 años, Reagan se acogió al Medicare. Y que en 2003, George W. Bush expandió de forma drástica ese sistema para que incluyera numerosos medicamentos con receta, en lo que constituyó una bendición del cielo para las farmacéuticas y para la tercera edad. Parece que para los republicanos, el socialismo sólo es tal cuando lo practican otros. Igual que para las aseguradoras de salud. Desde los años cuarenta, están exentas de la regulación de defensa de la competencia. Eso hace que, literalmente, se repartan el mercado, especialmente en zonas rurales.
Ahora, la reforma de Obama cambia poco. En la práctica, sólo instituye el actual sistema. No permite a las aseguradoras llevar a cabo atracos egregios, pero no altera el sistema. Y establece una tasa para quien no esté asegurado, aunque no explica cómo va a obligar a pagarla, por lo que no suena muy marxista. Su modelo en la práctica no es la Unión Soviética, sino ese parangón estalinista llamado... Suiza.
(Fuente: El Mundo)
Alimentar o no alimentar: Un debate... perverso
(En ocasiones, pienso que quienes muestran esta clase de insensibilidad absoluta, son mucho más dignos de compasión que los supuestos "necesitados".En todo caso, ahí va el debate de los "ricos" sobre si alimentar a los "pobres".)
La Unión Europea debate dejar sin fondos a los bancos de alimentos
En España dan de comer a dos millones de personas al año, el doble que en 2007
Charo Nogueira / Luis Doncel Madrid / Bruselas 4 SEP 2012 - 21:03 CET65
Interior del Banco de Alimentos de Madrid, que surte a Cruz Roja y comedores sociales. / SANTI BURGOS
Dan de comer a dos millones de personas en España, el doble que en 2007, y su futuro está en el alero. Los bancos de alimentos, convertidos por la crisis en una despensa con demanda creciente, tienen un horizonte incierto. Financiados por la UE desde 1987 y con una veintena de países miembros como beneficiarios, su sostenimiento a partir de 2014 dependerá del nuevo marco presupuestario europeo. Las espadas están en alto entre partidarios de la austeridad y de la cohesión mientras la pobreza aumenta a consecuencia de la crisis: 116 millones de ciudadanos comunitarios en riesgo de pobreza en 2010, dos millones más que el año anterior.
El documento de los dineros comunitarios comenzará a debatirse a fondo a partir de este mes. Los adalides de la moderación del gasto, encabezados por Alemania —secundada al menos por Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Holanda—, consideran que no se deben aportar fondos de la UE a los bancos de alimentos, según fuentes europeas. El pasado febrero, la Comisión decidió mantener el programa para este año y el próximo al tiempo que “tomó nota de la opinión de varios Estados miembros de no seguir adelante con el programa más allá de 2013”, explica el portavoz del comisario para Asuntos Sociales e Inclusión.
Frente a los defensores de que dar de comer a sus ciudadanos es una tarea de los Estados, y no de la UE, se sitúan los partidarios de la cohesión. Cuentan con una ventaja de partida: la Comisión respalda mantener la financiación de los bancos de alimentos para el periodo 2014-2020, aunque rebaja el monto total a 2.500 millones de euros. “Es una cuestión de solidaridad europea, más importante que nunca en tiempos de crisis económica”, asegura la Comisión. Otro cambio es que el programa pasa del capítulo de la Política Agraria Común —donde nació al socaire de los excedentes agrícolas—, al del Gasto Social y de Cohesión.
La discusión llega cuando, por la crisis, “existen dudas sobre si la ayuda alimentaria de emergencia y otro tipo de asistencia social para las personas más necesitadas podría mantenerse si se eliminara por completo el programa de ayuda alimentaria de la UE”. Lo dice el portavoz del comisario de Asuntos Sociales.
“La rebaja supondría una caída de la financiación anual de 500 a unos 350 millones de euros para todos los países”, lamenta el presidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos, José Antonio Busto. Añade que la financiación europea aporta en torno al 40% de los alimentos, ya que el resto procede de donaciones gratuitas -de supermercados, por ejemplo-. Esa reducción acarrearía, previsiblemente, una menor financiación para España. Caería a unos “50 o 60 millones anuales, a los niveles anteriores a la crisis”, calcula Miranda. Al menos un 34% de rebaja. “Solo podríamos llegar a los que más lo necesitan dentro de los que lo necesitan”, aventura este responsable.
“La caída de la financiación sería un problema, porque la demanda no cesa de aumentar en España”, advierte Busto. Ahora dos millones de personas se alimentan gracias a los bancos —en 2007 eran 850.000—, a través de la entrega de productos, de la que se encarga Cruz Roja, o de los comedores sociales. Y la crisis no pinta bien. A los usuarios de antaño,
personas que viven por debajo del umbral de pobreza —el 21,8% en 2011 frente al 19,5% en 2009—, se han sumado nuevos pobres: clase media y baja castigada por el paro creciente y que a menudo recibe ayuda alimentaria para poder destinar el grueso de sus magros ingresos a la letra o la renta de la vivienda. Ayuda, a veces, de un banco nutritivo para cumplir con otro financiero.
(Fuente: El País)
Frente a los defensores de que dar de comer a sus ciudadanos es una tarea de los Estados, y no de la UE, se sitúan los partidarios de la cohesión. Cuentan con una ventaja de partida: la Comisión respalda mantener la financiación de los bancos de alimentos para el periodo 2014-2020, aunque rebaja el monto total a 2.500 millones de euros. “Es una cuestión de solidaridad europea, más importante que nunca en tiempos de crisis económica”, asegura la Comisión. Otro cambio es que el programa pasa del capítulo de la Política Agraria Común —donde nació al socaire de los excedentes agrícolas—, al del Gasto Social y de Cohesión.
La discusión llega cuando, por la crisis, “existen dudas sobre si la ayuda alimentaria de emergencia y otro tipo de asistencia social para las personas más necesitadas podría mantenerse si se eliminara por completo el programa de ayuda alimentaria de la UE”. Lo dice el portavoz del comisario de Asuntos Sociales.
La postura favorable de la Comisión supone un cierto alivio para España, a pesar del recorte de fondos que se maneja. “La propuesta es de 2.500 millones de euros frente a los 3.500 del periodo anterior”, explica Fernando Miranda. Es el presidente del Fondo Español de Garantía Agraria, el organismo del Ministerio de Agricultura responsable aplicar el Plan de Ayuda a las Personas Más Necesitadas de la UE, el programa de los bancos de alimentos que tiene en España a su segundo mayor beneficiario: 80,4 millones este año.
“La caída de la financiación sería un problema, porque la demanda no cesa de aumentar en España”, advierte Busto. Ahora dos millones de personas se alimentan gracias a los bancos —en 2007 eran 850.000—, a través de la entrega de productos, de la que se encarga Cruz Roja, o de los comedores sociales. Y la crisis no pinta bien. A los usuarios de antaño,
personas que viven por debajo del umbral de pobreza —el 21,8% en 2011 frente al 19,5% en 2009—, se han sumado nuevos pobres: clase media y baja castigada por el paro creciente y que a menudo recibe ayuda alimentaria para poder destinar el grueso de sus magros ingresos a la letra o la renta de la vivienda. Ayuda, a veces, de un banco nutritivo para cumplir con otro financiero.
(Fuente: El País)
Feminismo y prostitución: Un punto de vista (El País)
"Mejor puta que trabajar en una fábrica"
Por: Miguel Mora | 05 de septiembre de 2012
@MorganeMerteuil Pute, militante, féministe, syndicaliste. Sec Gen du STRASS ( @strass_syndicat ) S'intéresse à d'autres trucs aussi, sexe et politique surtout. Paris · http://site.strass-syndicat.org/ Esta es la foto y la presentación en Twitter de Morgane Merteuil, la secretaria general del sindicato de trabajadores del sexo, STRASS. Merteuil presume de ser puta, quiere seguir siéndolo y pide a las feministas abolicionistas que le dejen serlo: "Prefiero ser puta que trabajar una fábrica", afirma M. M. cuando le preguntan por su oficio.
Quentin Girard, el preriodista de Libération que adelantó la noticia, cuenta que con la llegada del socialismo al poder, las feministas francesas han emprendido una ofensiva para abolir del todo la prostitución, y el sindicato STRASS se opone duramente. En su panfleto Liberad el feminismo, publicado esta semana, Morgane denuncia la campaña de acoso de las asociaciones feministas y antiprostitución en primera persona. El librito empieza así: "En mi trabajo de azafata de barra americana, entendí muy pronto que si quería ganar más de 20 euros por noche debía ponerme a tailler des pipes (hacer felaciones). Al pensarlo, no vi el menor inconveniente, prefiriendo eso para pagar mis estudios a tantos otros trabajos penosos".
A los 25 años, Merteuil ha puesto entre paréntesis sus estudios, y trabaja como escort girl a domicilio en París mientras milita activamente en el sindicato. Su cruzada para despenalizar el ejercicio del oficio más viejo del mundo le opone a asociaciones como Ni putas ni sumisas, a las que acusa de "imponer una imagen mainstream y burguesa de la mujer. No son ni emancipadoras ni creadoras de nuevas cosas, salvo para las que buscan un trampolín caliente hacia el Gobierno", afirma.
Merteuil dispara directamente contra Najat Vallaud-Belkacem, ministra de los Derechos de las Mujeres y portavoz del Gabinete, por su radical posición abolicionista, y acusa al feminismo institucional de "estigmatizar a las mujeres que llevan velo con su pensamiento poscolonial que cree que los que son distintos están atrasados".
Siguiendo los escritos de Virginie Despentes y de la suiza Grisélidis Réal, Merteuil rechaza la idea de "una sociedad binaria, que opone a hombres y mujeres, porque las relaciones de dominación son más complejas y se sobreponen varias opresiones". Sobre el hecho de ser prostituta, defiende la libre elección entre putas y clientes: "Sí, los hombres pueden ser tiernos y precavidos. Sí, las mujeres pueden amar el sexo. Y sí, prostituirse puede ser una forma de reapropiarse del propio cuerpo y la sexualidad", escribe.
El panfleto, según analiza Girard en Libération, "oculta o trata de forma rápida los aspectos negativos de la prostitución y el velo, aunque trata de combatir el oprobio moral y se sitúa contra el proxenetismo, la esclavitud, el tráfico de seres humanos y la explotación infantil".
La declaración final parece pecar de cierta ingenuidad no exenta de pasión: "Somos prosexo, proporno, proputas y por la libertad de llevar el velo, o al menos por la toma de conciencia de que no existe solo una prostitución sino varias, que no existe solo un velo sino muchos. Solo así podremos calificar el feminismo como una lucha por la dignidad de las mujeres, entendida como una lucha para que cada mujer pueda ser considerada digna, sean cuáles sean sus elecciones".
(Fuente: El País)
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