Ineludible
para cruzar el puente,
para cruzar el puente hacia ti mismo,
para que la balanza no te encuentre
falto de peso,
recorrer
hasta el fondo
el extraño camino
de las sombras.
(A.S.: El trabajo de Dios)
aenlibertad@gmail.com
Nuevo blog:
POEMAS Y TEXTOS (nombrando paisajes, misterios y silencios) ameliadesola.blogspot.com.es
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viernes, 4 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Otra de rap: Mi gran viaje
Buscando la belleza
un día más me encontré.
Conseguí superar
más el donde que el por qué.
Después de obsesionarme
con todo el infinito,
sé que la belleza
reside en un poquito.
Sé que el corazón
es dueño de muy poco,
y soy yo la tristeza
que a mí mismo me provoco.
Me gusta contemplar,
darme cuenta de mucho,
y conservo la razón
como mi último cartucho.
El no saber de nada
puede sonar muy tosco,
Presumo de lo mucho
que a mí mismo me conozco.
Como yo nunca soy yo,
he sido más de cien,
e intento con mis yos
poder llevarme bien.
A veces me aborrezco,
a veces me enamoro,
o invento los pretextos
para ser de otro modo.
Yo amo el silencio,
tiene mucho que decir,
por eso, más que a hablar,
me dedico a sonreir,
pero a veces, cuando hablo,
parezco una canción,
si llega ese momento
dame un toque de atención.
En momentos aislados
he sentido la magia,
es una sensación
que de verdad me sacia.
Paseando por la calle
me senté conmigo mismo,
me puse a discutir
con el escepticismo,
y un minuto de nada,
entre tanta tensión,
con miles de preguntas
y ninguna conclusión,
perdí mi cordura,
se rompió mi cabeza,
el mundo era pequeño
para ser tanta belleza.
Estaba en todas partes,
ocupó cada recodo,
pasé de ser yo mismo
a fusionarme con el todo.
Y entonces me di cuenta,
saque mi conclusión,
amo cada vida,
amo cada sensación.
Amo el estar vivo,
el poder deciros esto,
amo la poesía,
la belleza de los textos.
Y ahora siempre busco,
busco esa sensación,
esa es mi poesía,
esa es mi iluminación.
Conozco a la belleza
y ésta bien se esconde,
perdí mi locura
y seguiré buscando el donde.
Así que me despido
con este gran paisaje,
después de tanto tiempo
sé cuál va a ser mi gran viaje.
(Xavi T.)
un día más me encontré.
Conseguí superar
más el donde que el por qué.
Después de obsesionarme
con todo el infinito,
sé que la belleza
reside en un poquito.
Sé que el corazón
es dueño de muy poco,
y soy yo la tristeza
que a mí mismo me provoco.
Me gusta contemplar,
darme cuenta de mucho,
y conservo la razón
como mi último cartucho.
El no saber de nada
puede sonar muy tosco,
Presumo de lo mucho
que a mí mismo me conozco.
Como yo nunca soy yo,
he sido más de cien,
e intento con mis yos
poder llevarme bien.
A veces me aborrezco,
a veces me enamoro,
o invento los pretextos
para ser de otro modo.
Yo amo el silencio,
tiene mucho que decir,
por eso, más que a hablar,
me dedico a sonreir,
pero a veces, cuando hablo,
parezco una canción,
si llega ese momento
dame un toque de atención.
En momentos aislados
he sentido la magia,
es una sensación
que de verdad me sacia.
Paseando por la calle
me senté conmigo mismo,
me puse a discutir
con el escepticismo,
y un minuto de nada,
entre tanta tensión,
con miles de preguntas
y ninguna conclusión,
perdí mi cordura,
se rompió mi cabeza,
el mundo era pequeño
para ser tanta belleza.
Estaba en todas partes,
ocupó cada recodo,
pasé de ser yo mismo
a fusionarme con el todo.
Y entonces me di cuenta,
saque mi conclusión,
amo cada vida,
amo cada sensación.
Amo el estar vivo,
el poder deciros esto,
amo la poesía,
la belleza de los textos.
Y ahora siempre busco,
busco esa sensación,
esa es mi poesía,
esa es mi iluminación.
Conozco a la belleza
y ésta bien se esconde,
perdí mi locura
y seguiré buscando el donde.
Así que me despido
con este gran paisaje,
después de tanto tiempo
sé cuál va a ser mi gran viaje.
(Xavi T.)
miércoles, 2 de febrero de 2011
Candelaria
"¿Hay candela...?"
(Juego infantil)
Hay
candela.
El fuego del invierno
arde en la herida.
(Se abre la herida
al fuego del invierno)
(A.S.: El trabajo de Dios)
(Juego infantil)
Hay
candela.
El fuego del invierno
arde en la herida.
(Se abre la herida
al fuego del invierno)
(A.S.: El trabajo de Dios)
Traidora a la inocencia
Extraña ley
ser el ejecutor de la inocencia
en alguien a quien amas.
Y más extraño aún
sentir que era lo justo,
el trabajo de Dios,
la acción debida,
la paradoja viva
del amor y la culpa.
Y la antigua promesa
de las almas.
(A.S.: El trabajo de Dios)
ser el ejecutor de la inocencia
en alguien a quien amas.
Y más extraño aún
sentir que era lo justo,
el trabajo de Dios,
la acción debida,
la paradoja viva
del amor y la culpa.
Y la antigua promesa
de las almas.
(A.S.: El trabajo de Dios)
Ego de Dios
Cada uno de nosotros es función del todo.
Obviamente, y dado que no he tenido ninguna revelación divina últimamente, al menos en el sentido clásico de "Moisés, descálzate...", "Abraham,escucha...", y tal, escribo a golpes de pura intuición, y también a golpes de lo que se me va alcanzando en esto de vivir.
Sea como fuere, pienso, creo, barrunto, que cada uno de nosotros es función del todo, y que nuestra modestísima vida y nuestras modestísimas circunstancias son, siguen siendo, parte de la economía del todo, de su manifestación, de su ser-en-expresión. En definitiva, que lo que es, es, pero en este momento de mi proceso, lo que es se incorpora, o se comprende, como manifestación de ese todo al que yo, personalmente, prefiero llamar Dios.
Y que los juegos, dramas e historias de los que se compone mi vida son los juegos, dramas e historias de la vida divina en tanto en cuanto que se expresa en mí, o en el flujo que yo soy.
Y que mi recalcitrante ego es el ego -o uno de los múltiples egos- de Dios, enfrascado en el divino juego de ocultarse de sí mismo a sí mismo, que parece ser su forma de ser en tanto desde nuestro rincón se percibe. Y puedo comprender muy bien sus razones porque a mí, al pedazo de él que yo soy, me encantan, me siguen encantando, las historias y emociones de este samsara a ratos tan intenso. Sufrimiento incluído. Así son, así estan, hoy, las cosas.
Mi ego es su ego. Y cuando este ego engorda, le engorda, y cuando se adelgaza y gana en humildad, le adelgaza y gana en humildad. Y eso también le encanta, y me encanta, porque somos lo mismo,como todo y como todos, y no hay otra cosa que ser lo mismo, y estar en lo que estamos, que es lo que hay, y por más señas, lo único que hay.
Y me siento, por todo ello, profundamente agradecida. Que es como decir que él siente gratitud. Y ése es también un sentimiento que le-me gusta. Y que también, profundamente, le agradezco.
Obviamente, y dado que no he tenido ninguna revelación divina últimamente, al menos en el sentido clásico de "Moisés, descálzate...", "Abraham,escucha...", y tal, escribo a golpes de pura intuición, y también a golpes de lo que se me va alcanzando en esto de vivir.
Sea como fuere, pienso, creo, barrunto, que cada uno de nosotros es función del todo, y que nuestra modestísima vida y nuestras modestísimas circunstancias son, siguen siendo, parte de la economía del todo, de su manifestación, de su ser-en-expresión. En definitiva, que lo que es, es, pero en este momento de mi proceso, lo que es se incorpora, o se comprende, como manifestación de ese todo al que yo, personalmente, prefiero llamar Dios.
Y que los juegos, dramas e historias de los que se compone mi vida son los juegos, dramas e historias de la vida divina en tanto en cuanto que se expresa en mí, o en el flujo que yo soy.
Y que mi recalcitrante ego es el ego -o uno de los múltiples egos- de Dios, enfrascado en el divino juego de ocultarse de sí mismo a sí mismo, que parece ser su forma de ser en tanto desde nuestro rincón se percibe. Y puedo comprender muy bien sus razones porque a mí, al pedazo de él que yo soy, me encantan, me siguen encantando, las historias y emociones de este samsara a ratos tan intenso. Sufrimiento incluído. Así son, así estan, hoy, las cosas.
Mi ego es su ego. Y cuando este ego engorda, le engorda, y cuando se adelgaza y gana en humildad, le adelgaza y gana en humildad. Y eso también le encanta, y me encanta, porque somos lo mismo,como todo y como todos, y no hay otra cosa que ser lo mismo, y estar en lo que estamos, que es lo que hay, y por más señas, lo único que hay.
Y me siento, por todo ello, profundamente agradecida. Que es como decir que él siente gratitud. Y ése es también un sentimiento que le-me gusta. Y que también, profundamente, le agradezco.
martes, 1 de febrero de 2011
No estoy
No estoy
en una casa.
Ya no estoy
en la casa
de mi vida,
de lo que yo creí que era mi vida,
ni estoy
en la casa
de después
de lo que yo creí que era mi vida,
ni estoy
en una casa
ni en una gente
ni en una vida
de las que sepa algo,
ni estoy
en mis amigos
ni en mis amados
ni en mis labores
ni en mi destino.
No estoy en un destino
ni en una casa
ni en una vida
en la que estar.
(A.S.: El trabajo de Dios)
en una casa.
Ya no estoy
en la casa
de mi vida,
de lo que yo creí que era mi vida,
ni estoy
en la casa
de después
de lo que yo creí que era mi vida,
ni estoy
en una casa
ni en una gente
ni en una vida
de las que sepa algo,
ni estoy
en mis amigos
ni en mis amados
ni en mis labores
ni en mi destino.
No estoy en un destino
ni en una casa
ni en una vida
en la que estar.
(A.S.: El trabajo de Dios)
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