Seda color marfil
sobre la suave linea
de los huesos.
Bellas manos
ajadas,
perdidas en las mías,
Ojos
que miran hacia adentro,
dulcemente sumidos
en un mundo distinto.
El tiempo se desliza
hacia ninguna parte
y apenas queda luz
en la ventana.
A.S.
aenlibertad@gmail.com
Nuevo blog:
POEMAS Y TEXTOS (nombrando paisajes, misterios y silencios) ameliadesola.blogspot.com.es
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domingo, 25 de noviembre de 2012
viernes, 9 de noviembre de 2012
Calma en la tormenta
Dan para mucho, las largas, larguísimas horas de hospital.
Sentada a la cabecera de mi madre dormida, me daba cuenta (algo en mí me hacía darme cuenta), con todos mis proyectos de vacaciones, curso de formación et al. hechos añico a mi alrededor, de la paradoja de la impredecicibilidad de la vida versus (o a la vez) su implacable lógica.
Elijo (algo en mí elige) intuir-saber lo necesario de mis experiencias, me gusten más o menos. Su ser, de una manera incomprensible para mi razón, elegidas por algo profundo y sabio. Su "ser yo".
Y de nuevo adviene la calma.
Y algo en mí se llena de amor.
Sin importar demasiado lo fugaz de la visita al centro.
Al centro que me tiene.
Sentada a la cabecera de mi madre dormida, me daba cuenta (algo en mí me hacía darme cuenta), con todos mis proyectos de vacaciones, curso de formación et al. hechos añico a mi alrededor, de la paradoja de la impredecicibilidad de la vida versus (o a la vez) su implacable lógica.
Elijo (algo en mí elige) intuir-saber lo necesario de mis experiencias, me gusten más o menos. Su ser, de una manera incomprensible para mi razón, elegidas por algo profundo y sabio. Su "ser yo".
Y de nuevo adviene la calma.
Y algo en mí se llena de amor.
Sin importar demasiado lo fugaz de la visita al centro.
Al centro que me tiene.
martes, 6 de noviembre de 2012
Una comprensión calmada
Con frecuencia creciente, adviene la calma.
La comprensión.
Es como si hubiera caído una capa, no de "defectos" (que ahí siguen todos), sino de ambiciones.
O ni siquiera de ambiciones, sino de... juicios. Sobre mí misma, los demás y el mundo.
Y aparece un paisaje nuevo.
La visión de nuevos acúmulos de condicionamientos, de miedos, de nieblas más hondas, anteriormente cubiertos por esa primera costra de autoconocimiento superficial.
Qué profundamente condicionados estamos.
Qué creencia tan arraigada en nuestra indignidad.
Qué hambre de sufrimiento, de desgracias, de pruebas y más pruebas... ante nosotros mismos.
Qué necesidad de "crecer", de "madurar", de "ser mejores" para alcanzar... ¿qué?
Una concepción infantil de Dios y de la vida.
La confusión de los padres de la infancia y su modelado con lo que se supone que debemos ser.
La necesidad de aprobación, de aceptación, por parte de un Dios severo y mítico, de un superyo exigente y nunca saciado.
El atletismo. El atletismo de la mejora, tanto en la vida cotidiana como en la espiritual, como si la perfección fuera alcanzable por esfuerzo. Como si las dos vidas no fueran una sola.
Poco a poco se instala la certeza de que el tiempo del esfuerzo ha pasado. De que su oprtunidad, su ser oportuno, se terminó.
De que ha llegado el momento de no-hacer, de dejar y dejarse ser, de confiar.
Confiar.
Dejar de estar a la defensiva. No como tarea, sino porque no hay nada que defender y nada de lo que defenderse. En ninguna parte. Ni dentro ni fuera.
Porque las cosas (también las comprensiones, e incluso los cambios) van sucediendo en el paisaje del alma por su propia dinámica.
Porque las cosas (también las comprensiones, e incluso los cambios) son, como yo misma.
Porque el don de la calma es.
La comprensión.
Es como si hubiera caído una capa, no de "defectos" (que ahí siguen todos), sino de ambiciones.
O ni siquiera de ambiciones, sino de... juicios. Sobre mí misma, los demás y el mundo.
Y aparece un paisaje nuevo.
La visión de nuevos acúmulos de condicionamientos, de miedos, de nieblas más hondas, anteriormente cubiertos por esa primera costra de autoconocimiento superficial.
Qué profundamente condicionados estamos.
Qué creencia tan arraigada en nuestra indignidad.
Qué hambre de sufrimiento, de desgracias, de pruebas y más pruebas... ante nosotros mismos.
Qué necesidad de "crecer", de "madurar", de "ser mejores" para alcanzar... ¿qué?
Una concepción infantil de Dios y de la vida.
La confusión de los padres de la infancia y su modelado con lo que se supone que debemos ser.
La necesidad de aprobación, de aceptación, por parte de un Dios severo y mítico, de un superyo exigente y nunca saciado.
El atletismo. El atletismo de la mejora, tanto en la vida cotidiana como en la espiritual, como si la perfección fuera alcanzable por esfuerzo. Como si las dos vidas no fueran una sola.
Poco a poco se instala la certeza de que el tiempo del esfuerzo ha pasado. De que su oprtunidad, su ser oportuno, se terminó.
De que ha llegado el momento de no-hacer, de dejar y dejarse ser, de confiar.
Confiar.
Dejar de estar a la defensiva. No como tarea, sino porque no hay nada que defender y nada de lo que defenderse. En ninguna parte. Ni dentro ni fuera.
Porque las cosas (también las comprensiones, e incluso los cambios) van sucediendo en el paisaje del alma por su propia dinámica.
Porque las cosas (también las comprensiones, e incluso los cambios) son, como yo misma.
Porque el don de la calma es.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Oración gnóstica
"Tú que eres la luz de la Gnosis, enséñame a ver tu presencia en lo Uno y lo Todo. Enséñame a ver con el entendimiento por encima de la Tierra y por encima de los ojos humanos. Tú que eres lo permanente, muéstrame a través de mis pasiones, de mis recuerdos, de mi fuerza que no es mía. Tú que eres lo Uno y lo Todo, siempre quieto y activo, muéstrame el misterio de aquello que no esta en Ti, para comprender por la Gnosis que estás por encima de la luz y también de lo oscuro, en unidad eterna."
(Oración gnóstica)
(Oración gnóstica)
domingo, 28 de octubre de 2012
Iniciación
Hoy se ha abierto un canal.
O se ha despejado, o alineado, un canal ya existente.
Dios con todos.
O se ha despejado, o alineado, un canal ya existente.
Dios con todos.
viernes, 26 de octubre de 2012
A las puertas de la muerte
Cuando me lo contó estaba ya en el pasillo, vestido de calle, alegre y fuerte, con el alta en la mano y a punto de irse a casa:
"Doctora, tengo para escribir un libro.
Durante todo el tiempo que estuve crítico, cinco veces "subí" y llamé a la puerta. Y las cinco me dijeron que volviera para abajo.
Y no era un sueño."
"Doctora, tengo para escribir un libro.
Durante todo el tiempo que estuve crítico, cinco veces "subí" y llamé a la puerta. Y las cinco me dijeron que volviera para abajo.
Y no era un sueño."
miércoles, 17 de octubre de 2012
Miradas
Perdida en mi burbuja pequeñita, doy en preguntarme cómo viven su ser otras criaturas.
Cómo será habitar el universo oscuro y sonoro del murciélago. O el azul transparente del delfín.
La fiereza de raso del felino.
El vuelo nocturno y frágil de la polilla.
La excavación alimenticia del gusano.
La visión-caleidoscopio de la mosca.
La intensidad del toro en la dehesa.
El acecho paciente de la araña.
Los caminos aereos del halcón.
Cómo será mirar el mundo con tus ojos.
Con los ojos del otro.
De los otros.
Desde la casa interna de los otros.
Cómo serán las cosas cuando nadie las mira.
Cuando pueden ser ellas, porque se quedan solas.
Cómo serán las cosas en sí mismas.
Yo ajenada a mí misma.
Fuera, por fin, de esta mínima realidad de todo-a cien.
Cómo será habitar el universo oscuro y sonoro del murciélago. O el azul transparente del delfín.
La fiereza de raso del felino.
El vuelo nocturno y frágil de la polilla.
La excavación alimenticia del gusano.
La visión-caleidoscopio de la mosca.
La intensidad del toro en la dehesa.
El acecho paciente de la araña.
Los caminos aereos del halcón.
Cómo será mirar el mundo con tus ojos.
Con los ojos del otro.
De los otros.
Desde la casa interna de los otros.
Cómo serán las cosas cuando nadie las mira.
Cuando pueden ser ellas, porque se quedan solas.
Cómo serán las cosas en sí mismas.
Yo ajenada a mí misma.
Fuera, por fin, de esta mínima realidad de todo-a cien.
lunes, 15 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
martes, 9 de octubre de 2012
Terapia regresiva: Una carga de profundidad
Me había matriculado en un taller vivencial de terapia regresiva.
Lo había hecho porque mi experiencia con una lectura de vidas pasadas, de la cual he hablado en este blog, me había dado materia suficiente como para cogerle respeto al tema, y como para necesitar profundizar en él.
También, porque el hombre que dirigía el taller, un médico de urgencias de la sanidad pública murciana cuya visión convencional del mundo se había hecho añicos a raíz de su encuentro con la regresión, exhalaba integridad por todos los poros.
Así que fui.
No voy a contar en detalle lo que me ocurrió. No voy a intentar transmitir la intensidad de dos días encerrada con ocho participantes, dos observadores, un terapeuta y un ayudante, dos días en los que el tiempo se alteró y donde asistí fascinada a lo que iba sucediendo, uno tras otro, a los seis que me precedieron en la experiencia de la regresión, para finalmente tenderme y... Me resulta difícil, aún ahora, y ante mí misma, dar crédito a la irrupción de un material -¿desde dónde?- en el cual una yo que no era la yo que creo ser (y que observaba, boquiabierta, desde un rincón del psiquismo), vivía, sufría y moría una vida que no es esta que conozco.
¿Reencarnación, encuentro con el inconsciente colectivo, construcción psíquica de una historia simbólica?
Lo ignoro. Pero me ocurrió, y le ocurrió a mis compañeros, y algo pasó en mí y en ellos.
Algo que sigue operando. Una carga de profundidad.
De lo que no me cabe duda es de la enorme potencia terapéutica del procedimiento.
Así que me he inscrito en la formación de terapeutas en Terapia Regresiva.
Es, puede ser, usada con pulcritud y prudencia, una herramienta formidable de autoconocimiento y sanación.
Quiero poder utilizarla, en beneficio propio, de los que amo y de quienes necesiten asomarse honestamente a su interior con una profundidad nueva.
Lo había hecho porque mi experiencia con una lectura de vidas pasadas, de la cual he hablado en este blog, me había dado materia suficiente como para cogerle respeto al tema, y como para necesitar profundizar en él.
También, porque el hombre que dirigía el taller, un médico de urgencias de la sanidad pública murciana cuya visión convencional del mundo se había hecho añicos a raíz de su encuentro con la regresión, exhalaba integridad por todos los poros.
Así que fui.
No voy a contar en detalle lo que me ocurrió. No voy a intentar transmitir la intensidad de dos días encerrada con ocho participantes, dos observadores, un terapeuta y un ayudante, dos días en los que el tiempo se alteró y donde asistí fascinada a lo que iba sucediendo, uno tras otro, a los seis que me precedieron en la experiencia de la regresión, para finalmente tenderme y... Me resulta difícil, aún ahora, y ante mí misma, dar crédito a la irrupción de un material -¿desde dónde?- en el cual una yo que no era la yo que creo ser (y que observaba, boquiabierta, desde un rincón del psiquismo), vivía, sufría y moría una vida que no es esta que conozco.
¿Reencarnación, encuentro con el inconsciente colectivo, construcción psíquica de una historia simbólica?
Lo ignoro. Pero me ocurrió, y le ocurrió a mis compañeros, y algo pasó en mí y en ellos.
Algo que sigue operando. Una carga de profundidad.
De lo que no me cabe duda es de la enorme potencia terapéutica del procedimiento.
Así que me he inscrito en la formación de terapeutas en Terapia Regresiva.
Es, puede ser, usada con pulcritud y prudencia, una herramienta formidable de autoconocimiento y sanación.
Quiero poder utilizarla, en beneficio propio, de los que amo y de quienes necesiten asomarse honestamente a su interior con una profundidad nueva.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Con todos ellos
Estoy aquí, sentada, en un paréntesis de la actividad de la mañana.
A pocos metros, un hombre joven se está adentrando en la muerte.
Uno tras otro, los suyos entran a despedirse.
Mi corazón está con ellos.
Mi corazón está con él.
A pocos metros, una mujer joven se está recuperando de un estado que llegó a ser gravísimo.
Hoy sale de Cuidados Intensivos y se incorpora a planta.
Uno tras otro, los suyos van llegando, felices, a recibirla en la orilla de la vida.
Mi corazón está con ellos.
Mi corazón está con ella.
A pocos metros, un hombre joven se está adentrando en la muerte.
Uno tras otro, los suyos entran a despedirse.
Mi corazón está con ellos.
Mi corazón está con él.
A pocos metros, una mujer joven se está recuperando de un estado que llegó a ser gravísimo.
Hoy sale de Cuidados Intensivos y se incorpora a planta.
Uno tras otro, los suyos van llegando, felices, a recibirla en la orilla de la vida.
Mi corazón está con ellos.
Mi corazón está con ella.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Los ángeles neutrales
Me he quedado prendida de la noción de ángeles neutrales.
Los imagino bellos, graves, alados, centrados en sí mismos, a la vez ligeros y profundos, poniendo a salvo la copa, el útero del mundo, de la codicia inmadura de los extremos.
Los imagino bellos, graves, alados, centrados en sí mismos, a la vez ligeros y profundos, poniendo a salvo la copa, el útero del mundo, de la codicia inmadura de los extremos.
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